Comentarios sobre Cerfructus de Eduardo Stupía
He seguido con particular atención la obra gráfica y dibujística de Liliana Menéndez, una artista de enorme valía y extensas capacidades, cuya obra además se ve enriquecida por la virtud muy poco común de investigar en lo semántico sin perder frescura ni audacia.
La artista opera sobre el signo con la actitud de quién se desmarca permanentemente de cualquier circunscripción conceptual, aprovechando el poderoso caudal técnico que evidencia en el manejo sensible del trazo y la línea para ir más allá de la mera elegancia y eficacia expresivas, expandiendo constantemente el territorio de sus indefinibles ideogramas.
En ella, y según una tradición que puede suponerse de índole mixta, entre la caligrafía, la abstracción proto – orgánica, el dibujo ornamental y la improvisación gestual, todo es parte de un sorprendente y fértil aparato de invención y resonancias, donde aún el ojo más entrenado para detectar o sospechar el sentido lingüístico del sistema vacila saludablemente y se pierde, o se deja llevar gozosamente por ese laberinto de refinadas floraciones.
En ese sentido, Menéndez se instala en el proteico y disputado universo del arte contemporáneo con un sentido de la complejidad y de la investigación muy poco habituales, sobre todo porque practica su disciplinada elucubración con el espíritu abierto a la más sana y deseable experimentalidad formal.
Liliana Menéndez es una artista fecunda, seria, diáfana, y sanamente influyente en su medio, tanto en los efectos de su propia obra, como en su permanente presencia como modelo de práctica y pensamiento.
Eduardo Stupía
Dibuja con Palabras por Verónica Molas publicado en La voz del interior
Dibuja con palabras
La muestra Cerfructus, de Liliana Menéndez, fue premiada y exhibida en “La línea piensa”, en Buenos Aires. Ahora se podrá ver en Córdoba. El martes, se abre al público en la galería de arte Praxis.
Por Verónica Molas 20/10/2012 00:00
Como las imágenes, las palabras también se inventan. Y eso es "cerfructus", un nombre que Liliana Menéndez creó para sus dibujos más recientes, que ahora se podrán ver en Córdoba.
"Cerfructus" será inaugurada el martes 23 a las 19.30 en la galería de arte Praxis (Illia 130). Resuelta la intriga del nombre, viene bien contar la historia detrás de la muestra. "Cerfructus" se exhibió en agosto pasado en Buenos Aires. La artista fue invitada a exponer en el espacio "La Línea Piensa", que dirigen Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires, al haber obtenido el primer premio de dibujo en la convocatoria realizada por el Museo Caraffa y "La Línea Piensa" a fines de 2010. Como Menéndez, Stupía y Noé son dos artistas ligados a la escritura.
Nace la escritura
Liliana Menéndez empezó a exponer en 1978 en Santo Domingo, y después en Barcelona, donde residió hasta 1986. En la ciudad española también empezó a nutrir un vínculo con la palabra y la imagen, tanto en obras de arte autónomas, como en ilustraciones de libros infantiles. Esta última faceta de su arte la hizo muy conocida e incluso distinguida. Entre otros títulos, le puso imágenes a El árbol de lilas y Solgo, de María Teresa Andruetto.
Liliana Menéndez empezó a exponer en 1978 en Santo Domingo, y después en Barcelona, donde residió hasta 1986. En la ciudad española también empezó a nutrir un vínculo con la palabra y la imagen, tanto en obras de arte autónomas, como en ilustraciones de libros infantiles. Esta última faceta de su arte la hizo muy conocida e incluso distinguida. Entre otros títulos, le puso imágenes a El árbol de lilas y Solgo, de María Teresa Andruetto.
Donde unió la autoría de su texto e imagen fue en su libro Un gigante enamorado. Y en el aún no editado Chinitas hadas de la buena suerte, que tiene en vista llevar al papel, aunque el blog ya permite a los lectores acercase a esta obra (www.chinitashadasdelabuenasuerte.blogspot.com). Menéndez tiene otros textos inéditos, más trabajos de su escritura literaria, por así decirlo, para diferenciarla de su escritura puramente como imagen.
La poesía alimentó su existencia desde muy pequeña. Recuerda a su madre cuando le leía poemas. Y es lo que Yuyo Noé ve en sus dibujos: "el proceso del nacimiento de la escritura". ¿O quizá al revés? En muchos de los dibujos que se verán en Praxis (sea sobre tela bien o papel), Menéndez desliza la línea del dibujo parida por la letra manuscrita, un enjambre sinuoso de donde cuelgan frutos, gajos. O donde a veces se posa un insecto, que a su vez es una inscripción, una anotación. Un elemento suelto, solo en el plano suele aparecer otras veces.
En esta serie de dibujos, que realizó desde 2010 hasta este año inclusive, como Desprendimiento (tinta sobre tela, foto), la artista investiga la vinculación entre las imágenes y las palabras.
Desarma
Trabaja a partir de su propia escritura, a la que somete a diversos procedimientos plásticos, "destruyendo y rearmando poemas, invento alfabetos". Aunque ahora, comenta, ha cerrado esta experimentación a una sola palabra. Su interés se dirige a "romper un orden, escribir de abajo hacia arriba, de derecha a izquierda, crear ideogramas".
Trabaja a partir de su propia escritura, a la que somete a diversos procedimientos plásticos, "destruyendo y rearmando poemas, invento alfabetos". Aunque ahora, comenta, ha cerrado esta experimentación a una sola palabra. Su interés se dirige a "romper un orden, escribir de abajo hacia arriba, de derecha a izquierda, crear ideogramas".
En la repetición de la imagen y de la letra, busca, dice, "un modo de encontrar la diferencia que signifique en algún momento, un salto cualitativo: cuando la letra se hace imagen y la imagen se hace palabra".
Naturaleza vegetal
Liliana desarrolla su obra a partir de la taxonomía de flores, semillas, tallos, raíces, órganos y huesos que en su armonía representan para la artista, una forma de ver la unidad entre la interioridad del sujeto y el mundo que lo rodea.
Liliana desarrolla su obra a partir de la taxonomía de flores, semillas, tallos, raíces, órganos y huesos que en su armonía representan para la artista, una forma de ver la unidad entre la interioridad del sujeto y el mundo que lo rodea.
Líneas que son letras o caminos, incluso mapas; palabras que son plantas, un mundo vegetal donde Noé ve una alusión al juego creativo. Los homólogos (equivalentes, parecidos), dice ella.
Después de Desprendimiento, punto final de la serie "Cerfructus", bisagra en su propia imagen, las obras siguientes abundarán más en esta orientación arbórea de su obra. Y no sólo seguirá investigando nuevos caminos para sus dibujos. Su paisaje de palabras (como alguna vez nombró a una muestra suya) querrá ver crecer también libros.
"Cerfructus". Galería Praxis (Illia 130). La muestra de Liliana Menéndez inaugura el martes 23 a las 19.30 en la galería de arte Praxis (Illia 130). Hasta el 17 de noviembre, de lunes a viernes de 11 a 13, y de 17 a 20, y los sábados 11 a 13´. Entrada libre y gratuita.
Sitio web: lilianamenendez.com
Rastros de tinta
Cerfructus, Liliana Menéndez, 2012.. Liliana Menéndez (Córdoba, 1951), artista elegida para la muestra nº 57 de La Línea Piensa, proyecto a cargo de Luis Felipe Noé y Eduardo Stupía, resultó ganadora del concurso realizado por el Museo Emilio Caraffa en 2010. Ilustradora de libros infantiles y promotora del dibujo como vehículo cognitivo, Menéndez modula en Cerfructus dos códigos -la escritura y la imagen- para crear una especie mixta de floraciones zurcidas con restos de un alfabeto futuro. En las series Paisajes de palabras , una caligrafía enmarañada y a la vez limpia semeja panorámicas desde una perspectiva cenital. Las formas pictóricas insinuadas en el conjunto de palabras apócrifas maduran en Las flores del mal , donde se conjugan el arte de la estampa con el collage , los diagramas con los dibujos en el estilo más ornamental que científico de los herbarios, las reminiscencias del arte oriental con la pintura de Henri Michaux. Al final del recorrido, como destilado de un trabajo cuya economía figurativa va del monograma a la constelación floral, el color empieza a teñir el lienzo. En Desarraigo y Raíces , obras sobre especies vegetales, los dos ciclos de un proceso evolucionan a un lenguaje de sueños con un glosario visual de insectos, flores, frutos y engarces.
Daniel Gigena
Texto para el catálogo de la Muestra Cerfructus escrito por Luis Felipe Noé
Liliana Menéndez y la invención de la escritura
Liliana Menéndez piensa el dibujo como escritura y a la escritura como dibujo. Sin ataduras a ningún supuesto anterior, ella representa, presenta, re-presenta y deshace lo que presenta. La línea baila, salta, se concreta en un algo o en muchos potenciales objetos a los que les da nombres ininteligibles. Tanto sea por la escritura o por la representación. Apuntes de un viaje interior con mucho aprendido, -en especial la experiencia del dibujo chino- y mucho olvidado para volver a nacer en una otredad.
La naturaleza vegetal no esta presente en sus obras solamente cuando alude a plantas sino en la entraña misma de su juego creativo. Alude y elude al objeto como reconociendo que ella tiene capacidad de denominar de vuelta a las cosas.
Respecto a esta última afirmación quiero hacer una precisión: el ser humano se distingue de los otros animales por su capacidad y necesidad de dar nombre a las cosas naturales que lo rodean y, aun más, a aquellas categorías abstractas que inventa. Los animales deambulan entre las cosas reconociéndolas. La capacidad lingüística – la de crear fundamentalmente sustantivos- caracteriza lo humano pero va mas allá de las gramáticas inventadas. “El lenguaje es el estar allí del espíritu”, nos enseñó Hegel. No se trata de la mera banalidad de utilizar las palabras aprendidas como comunicación. Por el contrario, se trata de concebir genuinamente nuestra relación con el mundo, nombrando como seres primitivos a lo que nos rodea, inventando palabras imágenes, sonidos, y hasta movimientos corporales.
Sus dibujos me traen a la memoria a Jorge Bonino, otro cordobés como ella, que en espectáculos increíbles inventaba idiomas en base a raíces lingüísticas diferentes dando discursos que aclaraban y explicaban todo con palabras ininteligibles pero absolutamente comprensibles en su sentido esencial.
Dicho esto, quiero señalar que Liliana Menéndez alude en sus dibujos al proceso del nacimiento de la escritura y a la capacidad de significación de ella. Este doble juego poético sensible e inteligente entre la escritura en si misma como gesto y su capacidad implícita de representación que ella desarrolla en su obra le valió el premio del concurso de dibujo organizado por el Museo Emilio Caraffa de Córdoba para artistas de esa provincia consistente en exponer individualmente en La Línea Piensa.
Luis Felipe Noé
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